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    La importancia de los bosques en Chile

    1. Chile Central es un área prioritaria de biodiversidad en el Mundo

    Chile es una isla biogeográfica con fronteras naturales: limita al Oeste con el Océano Pacífico, al Este con la Cordillera de los Andes y al Norte con el Desierto de Atacama. Posee una extraordinaria diversidad de climas, ecosistemas y hábitats, resultado de su gran longitud territorial y de un rango de altitudes desde el nivel del mar hasta la alta cordillera. La Depresión Intermedia separa la Cordillera de los Andes de la Cordillera de la Costa, y una serie de profundos valles fluviales aumentan la diversidad y fragmentan el paisaje.

    Chile Central ha sido identificado como una de las 32 áreas prioritarias de biodiversidad claves en el mundo. Dicha área comprende desde Coquimbo, en la IV Región, hasta el sur de la Isla de Chiloé, incluyendo las islas de Juan Fernández, San Félix y San Ambrosio. Se la denomina Área prioritaria de biodiversidad de los Bosques Valdivianos lluviosos de Chile, situada entre los 30° Latitud Sur y 43°30’ Latitud Sur.

    Las áreas prioritarias son aquellas que contienen al menos 1.500 especies de plantas vasculares endémicas y que han perdido al menos un 70% de su hábitat original. Las especies endémicas son aquellas limitadas en su distribución geográfica y a menudo confinadas en una pequeña área. Chile tiene 5.105 especies de flora nativa, de las cuales 2.630 son endémicas.

    En Chile Central los bosques de Palma (Jubaea chilensis) están dentro de los más australes del mundo, mientras que los bosques de Roble-Hualo (Nothofagus oblicua y Nothofagus glauca) la Cordillera de la Costa y de los Andes contienen especies de árboles y arbustos endémicos como: Olivillo (Aextoxicon punctatum), Queule (Gomortega keule), Ruil (Nothofagus alessandrii), Hualo o Roble del Maule (Nothofagus glauca), Luma (Legrandia concinna) y Pitao (Pitavia punctata), entre otros.

    Los bosques templados lluviosos del sur de Chile y los Andes argentinos adyacentes, son únicos en Sudamérica y representan casi un tercio de las áreas remanentes del mundo de bosques templados poco alterados. Estos bosques lluviosos contienen especies valiosas como Araucaria (Araucaria araucana), la cual puede vivir hasta los 1.500 años, y Alerce (Fitzroya cupressoides), uno de los árboles más grandes encontrados en el hemisferio sur y el segundo árbol más longevo del mundo, pudiendo vivir más de 3.000 años.

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    2. Las razones de la disminución del bosque nativo en la historia de Chile

    Los bosques nativos de Chile se expandieron y desarrollaron en refugios de la Cordillera de la Costa y de los Andes, creados durante la última glaciación, hace más de 10.000 años, y permanecieron inalterados hasta la llegada de los colonizadores en el siglo XVI. Los primeros colonos quemaron extensas áreas de bosques nativos con el fin de establecerse y para evitar que los bosques fueran utilizados como escondite por los indígenas en los duros enfrentamientos de las campañas de conquista.

    La necesidad de habilitar terrenos para uso agrícola tuvo un fuerte impulso a partir del siglo XVII, con el paulatino aumento de la población y la creación de un número importante de asentamientos humanos, que evolucionaron de caseríos y aldeas, a pueblos y ciudades, con un creciente dinamismo demográfico y económico y cada vez más extensas áreas urbanas, que hubo que conectar mediante caminos y después carreteras. Todas estas actividades contribuyeron a la disminución del bosque nativo, explotado de forma intensiva y no sustentable para obtener la madera requerida para construcción.

    En paralelo, la creciente demanda de leña afectó los bosques nativos al sur de la VII Región. La leña ha sido el combustible de calefacción del sur chileno durante siglos.

    En el siglo XIX, grandes áreas con bosques de Alerce en la Depresión Intermedia de la X Región fueron destruidas por incendios deliberados provocados por colonos para la habilitación de terrenos para uso agrícola. En Chile Central, árboles de Palma fueron explotados de manera no sustentable por su savia, lo cual, se estima, causó una fuerte reducción en su población, conformada por no más de 120.00 árboles en nuestros días.

    A mediados del siglo XX, el auge en el cultivo del trigo provocó la eliminación de extensas áreas boscosas en la Cordillera de la Costa de la VII y VIII Regiones.

    Los incendios forestales siguen afectando al bosque nativo, y son provocados casi en su totalidad por la acción del hombre.

    El resultado general del cambio del uso del suelo que se ha llevado a cabo desde el siglo XVI, ha sido la producción de un paisaje altamente fragmentado, en el cual muchos bosques y hábitats nativos se han visto reducidos, aumentando su aislamiento y propiciando su vulnerabilidad a la destrucción. Dicha fragmentación es también una de las amenazas más grandes para la fauna nativa chilena, especialmente para los mamíferos y aves que necesitan grandes áreas de bosque inalterado para sobrevivir.

    La desaparición de extensas zonas de bosque nativo, sumado a un uso agrícola y ganadero intensivo, condujo a una acelerada erosión de los suelos. A mediados del siglo XX, la amenaza de la desertificación se había extendido por la costa de las Regiones VII y IX.

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    3. Las plantaciones forestales en Chile

    Chile cuenta con 16,7 millones de hectáreas cubiertas de bosques, de los cuales un 83%, equivalente a 13,8 millones de hectáreas, corresponde a bosques nativos.

    El restante 17%, equivalente a 2,9 millones de hectáreas, corresponde a plantaciones forestales renovables, de rápido crecimiento. Dichas plantaciones proveen a las empresas de toda la madera destinada a fines industriales, para la elaboración de madera aserrada y la producción de celulosa y papeles. Una alta proporción de las plantaciones forestales chilenas, superior al 80%, fue establecida sobre suelos amenazados seriamente por la erosión, renovando esa tierra y permitiendo conservar los bosques naturales.

    El manejo sustentable de las plantaciones forestales chilenas está certificado por organismos internacionales para garantizar un equilibrio entre los ámbitos económico, social y ambiental. Se trata de equilibrar los resultados económicos con el cuidado del medio ambiente y la protección de las formas de vida de las comunidades locales.

    Las plantaciones forestales chilenas son cultivos especializados, donde se aplican las mejores prácticas y se focaliza la tecnología. Con ello se logra producir toda la madera usando relativamente poca tierra, pues sólo del 17% de la superficie de bosques de Chile se obtiene toda la madera de uso industrial.

    CMPC posee actualmente un recurso forestal de 505 mil hectáreas de plantaciones de pino, eucalipto y otras especies, localizado entres las regiones VII y XI de Chile. Otras 157 mil hectáreas corresponden a bosque nativo, vegetación nativa y áreas de protección cuencas, cursos de agua y flora y fauna. En este patrimonio destacan 11 Bosques de Alto Valor de Conservación que totalizan 9.469 hectáreas, ubicados en las regiones del Maule, Bío Bío, de la Araucanía y de Aysén. En ellos se conservan especies valiosas de bosque nativo valdiviano, bosque nativo maulino, Ruil, Pitao, Araucaria, y también fauna nativa, como el Huillín o nutria de agua dulce. Estos bosques cuentan con planes de conservación y protección especial, y se les otorga prioridad en los sistemas de prevención y protección contra incendios que CMPC ha implantado.

    4. Los bosques de alto valor de conservación de CMPC

    4.1 Bosque de Alto Valor de Conservación Rucamanqui

    • - Especies protegidas: principalmente Roble, Raulí, y Coigüe
    • - Superficie: 4.601 hectáreas
    • - Ubicación: secciones 3, 5 y 6 del fundo Rucamanqui, en la cuenca alta del río Cholguán, comuna de Tucapel, Región del Bío Bío.
    • - Fundamento: el sector forma parte del sitio prioritario para la conservación “Corredor Biológico de los Nevados de Chillán – Laguna del Laja”, declarado por el Ministerio del Medio Ambiente.

     4.2 Bosque de Alto Valor de Conservación Trongol

    • - Especies protegidas: bosque nativo de Araucaria, Ciprés de la Cordillera, Parrilla de Nahuelbuta, Roble, Raulí, y Coigüe.
    • - Superficie: 2.459 hectáreas
    • - Ubicación: fundo Trongol, comuna de Curanilahue, Región del Bío Bío.
    • - Fundamento: este bosque integra el corredor biológico que conecta el sitio prioritario para la conservación “Quebrada de Caramávida”, declarado por el Ministerio del Medio Ambiente, con el Parque Nacional Nahuelbuta.

     

    mifo 0044.3 Bosque de Alto Valor de Conservación Los Alpes

    • - Especies protegidas: Araucaria, Parrilla de Nahuelbuta, y en fauna nativa el Degú de los matorrales.
    • - Superficie: 807 hectáreas
    • - Ubicación: hijuelas I y III del fundo Los Alpes, Región de La Araucanía.
    • - Fundamento: este bosque es parte del sitio prioritario para la conservación “Purén”, declarado por el Ministerio del Medio Ambiente, e integra el corredor biológico que conecta el sitio prioritario para la conservación “Quebrada de Caramávida” con el Parque Nacional Nahuelbuta.

    4.4 Bosque de Alto Valor de Conservación Hualos de Loanco

    • - Especies protegidas: bosque nativo maulino con presencia de Hualo o Roble Maulino, especie declarada vulnerable, y de fauna de Pájaro Carpintero Negro, especie declarada en peligro de extinción.
    • - Superficie: 701 hectáreas
    • - Ubicación: fundos Proboste, San Pedro, Las Cañas II y IV, en las comunas de Empedrado y Constitución, Región del Maule.
    • - Fundamento: el sector forma parte del sitio prioritario para la conservación “Galumávida y Hualos de Loanco”, declarado por el Ministerio del Medio Ambiente.

     

    4.5 Bosque de Alto Valor de Conservación Cerro Castillo

    • - Especies protegidas: bosque nativo de Lenga y fauna de Pájaro Carpintero Negro, declarada en peligro de extinción.
    • - Superficie: 222 hectáreas
    • - Ubicación: fundos La Pradera, El Ñandú y La Esperanza, en la cuenca baja del río Blanco, comuna de Coyhaique, Región de Aysén.
    • - Fundamento: el sector protegido es colindante con la Reserva Nacional Cerro Castillo y presenta una alta regeneración boscosa, ya que se impidió el ingreso de ganado.

    4.6 Bosque de Alto Valor de Conservación Alto Escuadrón

    • - Especies protegidas: bosque nativo valdiviano con especies de ulmo, olivillo, lingue y canelo.
    • - Superficie: 196 hectáreas
    • - Ubicación: fundo Escuadrón, específicamente la quebrada al inicio del cordón montañoso de la Cordillera de Nahuelbuta, en la comuna de Coronel, Región del Bío Bío.
    • - Fundamento: el sector está integrado al trabajo desarrollado por el Parque Educativo Jorge Alessandri.

    mifo 0064.7 Bosque de Alto Valor de Conservación Los Ruiles de Empedrado

    • - Especies protegidas: bosque de Ruil, especie de flora nativa endémica de Chile, declarada en peligro de extinción. Es considerado el árbol más amenazado en su conservación en el país.
    • - Superficie: 136 hectáreas
    • - Ubicación: fundo El Desprecio, comuna de Empedrado, Región del Maule.
    • - Fundamento: el sector forma parte del sitio prioritario para la conservación “Bosques de Ruil y Hualo de Curepto”, declarado por el Ministerio del Medio Ambiente.

     

    4.8 Bosque de Alto Valor de Conservación Villa Las Araucarias

    • - Especies protegidas: bosquetes de Araucaria, especie de flora nativa endémica de Chile y Argentina, clasificada en categoría de conservación como vulnerable.
    • - Superficie: 125 hectáreas
    • - Ubicación: fundos Las Vacas, Magallanes y La Cabaña, en las comunas de Lumaco y Carahue, Región de La Araucanía.
    • - Fundamento: la población de Araucaria ubicada en esta área es genéticamente diferente de las poblaciones en la Cordillera de Nahuelbuta y en la Cordillera de los Andes. Este sector forma parte del sitio prioritario para la conservación “Villa Las Araucarias”, declarado por el Ministerio del Medio Ambiente.

    4.9 Bosque de Alto Valor de Conservación La Cascada

    • - Especies protegidas: fauna de Huemul, especie emblemática de Chile, declarada en peligro de extinción.
    • - Superficie: 112 hectáreas
    • - Ubicación: fundo La Cascada, en la comuna de Coyhaique, Región de Aysén.
    • - Fundamento: área de protección del Huemul, especie declarada Monumento Natural de Chile desde el año 2006.

     

    4.10 Bosque de Alto Valor de Conservación Huillín

    • - Especies protegidas: mamífero chileno Huillín (Lontra provocax), que es una nutria de agua dulce declarada en peligro de extinción.
    • - Superficie: 79 hectáreas
    • - Ubicación: el área protegida constituye una extensión de cerca de cinco kilómetros en los fundos Licancullín, San Francisco y otros, en las riberas del Río Boldo o Queule y en los humedales de Mahuidanche, en la comuna de Toltén, Región de la Araucanía.
    • - Fundamento: el sector forma parte del sitio prioritario para la conservación “Mahuidanche”, declarado por el Ministerio del Medio Ambiente.

    4.11 Bosque de Alto Valor de Conservación Pitao de Maitenrehue

    • - Especies protegidas: bosque nativo de Pitao, especie de flora nativa endémica de Chile, declarada en peligro de extinción.
    • - Superficie: 31 hectáreas
    • - Ubicación: la población de Pitao se ubica en dos sitios en los fundos Pitrufquén y Los Barros, en las comunas de Nacimiento, Región del Bío Bío, y de Angol, Región de la Araucanía.
    • - Fundamento: esta población de Pitao posee características genéticas únicas que la diferencian de otras poblaciones ubicadas más al norte del país.

    nahuelbuta5. Las Reservas Forestales Nacionales y Privadas

    La conservación de la flora nativa chilena se ha convertido en un tema de importancia creciente en la última década, a medida que ha aumentado el conocimiento de la cada vez mayor amenaza de estas especies.

    Tradicionalmente, la principal actividad para la conservación de los bosques y la flora nativa de Chile se encuentra relacionada con el Sistema Nacional de Áreas Silvestres Protegidas del Estado (SNASPE). De la superficie de bosque nativo, que totaliza 13,8 millones de hectáreas, alrededor de un 29% se encuentra protegida por el SNASPE, siendo Chile uno de los países con mayor tasa de protección del mundo.

    EL SNASPE cuenta con 31 Parques Nacionales, 48 Reservas Nacionales y 15 Monumentos Naturales. Sin embargo, sólo el 3,6% del área total cubierta por el SNASPE se encuentra entre la IV y X Regiones, que es el Área prioritaria de biodiversidad declarada de interés mundial. Dentro de esta área, las concentraciones más grandes de plantas amenazadas se encuentran en la VII y VIII Regiones, particularmente en la Cordillera de la Costa, y donde el grado de protección del SNASPE es el más bajo.

    Existen numerosas reservas que no pertenecen al Estado, pues son propiedad de comunidades locales o indígenas, de propietarios privados, ONGs chilenas como CODEFF, y también recientemente, de ONGs internacionales, como The Nature Conservancy, Rainforest Concern, Conservation International y World Wide Fund for Nature (WWF), que se han involucrado en la compra de bosques nativos para su manejo con fines de conservación, considerando también la participación de representantes de las comunidades locales.

    La mayor parte de estas reservas privadas han sido vinculadas para formar la Red de Áreas Protegidas Privadas en Chile (RAPP), que actualmente incluye 133 reservas que cubren un total de 387 mil hectáreas. Esta red, que busca organizar y coordinar esas áreas, es una contribución valiosa a la conservación de hábitats amenazados y sus especies. En algunos casos, las reservas privadas han sido establecidas para formar corredores de vida silvestre entre parques y/o reservas nacionales del SNASPE. Estas iniciativas de complementación entre la RAPP y el SNASPE constituyen una gran esperanza frente al estado de fragmentación del bosque nativo chileno.

    Entre la VII y X Regiones, área clave para la biodiversidad, gran parte de los bosques nativos remanentes son propiedad de empresas forestales, particularmente en la Cordillera de la Costa. Como parte de las exigencias de certificación de manejo sustentable de sus plantaciones, las empresas forestales están mejorando continuamente sus planes de trabajo destinados a la protección del bosque nativo que integra su patrimonio, al conocimiento y preservación de su valor ambiental, a determinar la presencia de especies de flora y fauna amenazadas, y a identificar, conservar y restaurar bosques de alto valor de conservación.

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    laja 0291. La política medio ambiental de CMPC

    Contar con una política ambiental explícita es fundamental para el desarrollo sostenible de una empresa. Es una exigencia de la actual sociedad no sólo innovar en los procesos productivos y prevenir impactos en el medio ambiente, sino además ser transparentes y creíbles como organización. La siguiente es la política ambiental de CMPC:

    1. Creemos en la aplicación real del principio de desarrollo sostenible. Se debe armonizar el desarrollo de las actividades productivas con el legítimo derecho de las generaciones futuras de vivir en un medio ambiente adecuado.

    2. Creemos en la dimensión ética que el cuidado del medio ambiente presenta. El cumplimiento estricto de la normativa legal es un deber. Las operaciones deben evitar dañar a las personas y a la naturaleza en general.

    3. Una buena gestión ambiental es parte integrante del negocio forestal. En las tareas forestales se debe proteger el suelo, la calidad de las aguas y la biodiversidad.

    4. Las actividades de la Compañía deben desarrollarse con altos niveles de excelencia y todo nuevo proyecto debe incorporar las consideraciones ambientales desde sus inicios.

    5. La política ambiental de la Empresa tiene por objeto señalar en forma explícita a sus accionistas, trabajadores, clientes, proveedores y comunidad en general, el compromiso de la Empresa con el tema.

    6. CMPC se preocupa de entregar a sus trabajadores la necesaria capacitación para que estas directrices sean asumidas en forma real y responsable por cada uno de ellos.

    7. CMPC debe contar con un inventario detallado de los impactos ambientales de cada una de sus operaciones, en el campo legal, físico y de riesgo.

    8. Para medir la eficacia de las acciones y recursos comprometidos, la Compañía empleará en toda su organización un sistema regular de auditorías ambientales.

    9. Como parte de esta política ambiental, nos comprometemos además a:

    a. Concebir y proveer productos y servicios que no tengan impactos indebidos sobre el medio ambiente.

    b. Propender a la utilización eficiente de la energía, agua y recursos naturales.

    c. Promover entre los contratistas y proveedores de CMPC el respeto a esta política ambiental.

    d. Aplicar el principio de prevención cuando se presenten situaciones de riesgo para el medio ambiente o las personas.

    e. Disponer de planes de emergencia en aquellos procesos donde puedan existir riesgos significativos.

    f. Contribuir a la elaboración de las políticas públicas razonables y necesarias, cuyo fin sea la protección del medio ambiente.

    g. Fomentar la investigación y desarrollo de tecnología ambientalmente sostenible en el sector forestal.

    2. El control ambiental de los procesos industriales

    El control ambiental de los procesos industriales es la primera manifestación de la política ambiental de CMPC. Dicho control es necesario para tener procesos limpios y una producción limpia. Este enfoque considera a los residuos líquidos, sólidos y gaseosos generados en la producción, como pérdidas de recursos materiales y de energía, que deben ser prevenidas y reducidas para incrementar la productividad del proceso.

    El concepto de proceso industrial limpio se centra en hacerlo todo con mayor eficiencia para lograr la producción deseada, con un control ambiental basado en:

    Reducir el consumo de recursos naturales, por ejemplo, el agua.

    Reducir el consumo de materias primas, tales como la madera y los insumos químicos.

    Reducir el consumo de energía.

    Prevenir la generación de residuos sólidos, líquidos y gaseosos.

    Reducir los riesgos operacionales para las personas, las comunidades vecinas y el medio ambiente.

    Es decir, el esfuerzo se orienta a fabricar los productos demandados por el mercado, reduciendo el consumo de materiales y de energía, previniendo la generación de residuos y reduciendo los riesgos operacionales sobre las personas y el medio ambiente.

    cordillera223. Las ventajas de un proceso productivo limpio

    Se incrementa la productividad y mejora la competitividad de la empresa

    Se logra una mayor eficiencia en la utilización de los recursos

    Disminuye el consumo de energía

    Disminuyen las pérdidas de materias primas

    Se reducen los accidentes laborales

    Disminuyen las fallas de maquinaria y equipos

    Se reduce el impacto ambiental del proceso de producción.

    4. Requisitos para tener un proceso productivo limpio

    Se requiere una adecuada combinación de tecnología y de gestión:

    Se incorpora tecnología para mejorar el desempeño productivo y reducir los costos de producción, mediante la inversión en maquinaria y equipos, la modificación de procesos existentes y la innovación. Pero la tecnología por si sola no es suficiente si no va acompañada de procedimientos operacionales o de gestión del proceso productivo.

    La gestión del proceso de producción busca oportunidades de mejoramiento en todas las áreas y actividades de las fábricas. Esa búsqueda requiere el entrenamiento y compromiso del personal y el diseño de procedimientos de operación seguros y de bajo impacto ambiental. Una buena gestión del proceso productivo logra altos estándares ambientales, de calidad del producto, de seguridad y salud ocupacional. Pero es un proceso de mejoramiento continuo que no puede relajarse.

    Por ello, CMPC diseña y opera procesos limpios, que reúnen medidas de gestión e incorporan tecnología en todas las fábricas:

    Se promueve la eficiencia de los procesos productivos, porque mejora la competitividad de la empresa.

    Se promueve el uso eficiente de las materias primas basadas en recursos naturales.

    Se promueve el uso eficiente de la energía y del agua.

    Se incorporan medidas de gestión en cada etapa del proceso para identificar oportunidades de mejoramiento continuo.

    Se mantienen altos estándares de seguridad y salud ocupacional.

    Se promueve la prevención de la contaminación, porque minimiza la generación de residuos y las emisiones.

    Se incorpora la tecnología más eficiente para asegurar un buen desempeño ambiental.

    Se incentiva la reutilización, la recuperación y el reciclaje de residuos.

    Cada residuo debe ser visto como una oportunidad de obtener nuevos subproductos útiles.

    Cada pérdida debe ser identificada y minimizada.

    5. El uso eficiente de los recursos

    Se destaca como uso eficiente de los recursos:

    El aprovechamiento integral de las plantaciones forestales, pues de ellas se obtiene la madera que se envía a los aserraderos y a las fábricas de celulosa y papeles, pero también se aprovecha la biomasa residual, es decir, la corteza, aserrín, ramas, despuntes, obtenidos como subproductos de los árboles, con los que se genera vapor en calderas de biomasa. El vapor se utiliza para generar energía eléctrica y después en el secado de las hojas de celulosa y papeles.

    DSCF9529Se aprovecha la lignina, que es un compuesto orgánico de la madera, que se separa de la celulosa y es reutilizada como biocombustible en calderas recuperadoras, generándose vapor y energía eléctrica.

    Se recuperan los reactivos químicos utilizados en la cocción de la madera para producir celulosa.

    Se reutilizan las aguas de proceso.

    Se incorporan fibras recicladas en la producción de papeles.

    6. El uso eficiente de los recursos energéticos

    La industria de celulosa y papeles usa una gran cantidad de energía, cuya mayor parte es obtenida a partir de biocombustibles renovables o biomasa residual de los procesos forestales, permitiendo reducir el uso de combustibles fósiles.

    En el año 2012, el 70,9% de la energía requerida por CMPC provino de biocombustibles renovables o biomasa. Otro 9,6% se obtuvo de energía eléctrica comprada y un 19,5% correspondió a energía generada con combustibles fósiles comprados, principalmente petróleo, gas natural y carbón. Es decir, se compró sólo un 29,1 % de la energía requerida y el 70,9% se generó internamente con biomasa.

    La biomasa utilizada para generar energía proviene del manejo sustentable de las plantaciones forestales y de la reutilización de los compuestos orgánicos de la madera. Las principales fuentes de biomasa son:

    Ramas y despuntes de madera obtenidos del manejo de las plantaciones, que consiste en su poda y raleo durante el crecimiento de los árboles y posteriormente en su cosecha.

    El aserrín y las partículas de madera obtenidos de los aserraderos industriales.

    La corteza de los árboles que es separada de la madera como paso previo para la producción de celulosa.

    La lignina, que es un compuesto orgánico de la madera, que se separa de la celulosa y se reutiliza como bio-combustible en el proceso productivo.

    Los lodos industriales generados en el tratamiento de los efluentes líquidos.

    Esta biomasa es quemada en calderas para producir vapor de agua, también conocidas como calderas de biomasa. La lignina de la madera se reutiliza como combustible en calderas de recuperación. El vapor a alta presión obtenido en estas instalaciones se hace circular a través de turbinas, generándose energía eléctrica que satisface completamente los requerimientos operacionales de las fábricas de celulosa, e incluso se producen excedentes de energía eléctrica que son entregados a la red pública.

    7. El uso eficiente del agua

    El agua es uno de los recursos naturales más importantes en el proceso de fabricación de celulosa y papeles. La adecuada disponibilidad de agua es una variable fundamental en la operación diaria de las fábricas de CMPC. De ahí que su uso sustentable sea una función integral en estas plantas, cuyas prácticas enfatizan la reutilización del agua en los procesos productivos.

    Por características propias de los procesos de fabricación de celulosa y papeles y para hacerlos sustentables, es necesario recircular varias veces el agua dentro de las plantas. De hecho, las fábricas más modernas de la empresa reutilizan el agua múltiples veces. En aquellas que llevan más años en operación, la incorporación de tecnología ha sido fundamental para aumentar en forma sostenida la reutilización de este recurso.

    Una de las medidas más efectivas para reducir el consumo de agua se basa en su reutilización en diferentes operaciones, consumiendo agua fresca sólo en aquellas áreas donde sea estrictamente necesario. La tecnología moderna ha introducido múltiples sistemas de recirculación interna del agua, cuya características físico-químicas les permitan ser reutilizadas en otras etapas del proceso productivo. Las aguas que no pueden reutilizarse se conducen a las plantas de tratamiento de efluentes.

    8. El uso de fibras recicladas en la producción de papeles

    Las fibras recicladas y las fibras vírgenes provenientes de las plantaciones forestales son complementarias en el proceso de fabricación de papeles. Ello, pues el reciclaje de papeles usados alarga la vida útil de las fibras contenidas en ellos, con lo cual se produce un mejor aprovechamiento de las plantaciones forestales. Sin embargo, con los sucesivos reciclajes las fibras se van deteriorando y se hace necesario incorporar nuevas fibras vírgenes a la producción de papeles. De ahí la complementariedad de ambos tipos de fibras.

    El uso de fibras recicladas varía según el tipo de papeles, donde algunos utilizan un alto porcentaje de éstas, tales como los papeles para corrugar. Las fibras recicladas son obtenidas a partir de la recuperación de todo tipo de papeles, cajas y envases de cartón usados, que de otra manera terminarían depositados en los rellenos sanitarios de las ciudades. En este sentido, la labor de reciclaje tiene importantes beneficios ambientales y sociales:

    Optimiza el cultivo de las plantaciones forestales, al sustituir fibras vírgenes de celulosa por fibras recicladas en la fabricación de nuevos papeles.

    Ahorra energía, pues obtener fibras recicladas a partir de papeles usados consume menos energía que obtener fibras vírgenes a partir de madera.

    Valoriza como materia prima a los papeles y cartones usados, creándose un mercado que incentiva su recolección a través de precios y evita que terminen como basura en los rellenos sanitarios.

    Al haber menos basura se prolonga la vida útil de los rellenos sanitarios y se reducen las emisiones de gas metano asociadas a la descomposición de la basura.

    Constituye una fuente de trabajo remunerado para recolectores en las ciudades.

    Contribuye a mejorar la limpieza de las ciudades.

    En Chile, Argentina, Perú, México y Colombia, CMPC cuenta con organizaciones especializadas en la labor de reciclaje, que realizan los procesos de recuperación, clasificación, enfardado y despacho de los papeles usados a las fábricas de papel, donde iniciarán un nuevo ciclo como fibras útiles.

    El consumo de papeles reciclados en las fábricas de papel de CMPC fue de 739 mil toneladas métricas el año 2012, con un incremento promedio anual de 3,9% en el período 2004-2012, debido al crecimiento de las operaciones de Tissue y en papeles para corrugar. La cifra anterior se traduce en que aproximadamente el 43% de la producción total de papeles de CMPC estuvo basada en fibras recicladas, considerando las fábricas de Chile, Argentina, Perú, Uruguay, México, Colombia y Brasil.


 

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